Para deleitarnos más si cabe a la hora de degustar un buen marisco, es hacerlo acompañado de otro gran fruto, pero este de la tierra, el Vino. Claro es que el mejor vino para acompañarlo, y quien nadie duda, es el vino blanco pero… hay tanta variedad, ¿cuál sería el idóneo?
Como dice el dicho, “sobre gustos no hay nada escrito”, cada persona tenemos un paladar distinto, eso está claro, pero aquí intentaremos señalaros algunos caldos que consideramos como la pareja perfecta de baile para el marisco.
¡¡Y esa pareja perfecta de baile es….. Los Vinos Gallegos!!, eso sí, bien frescos….
Los vinos blancos de Monterrei presentan un color amarillo pajizo. En nariz resultan frescos y
agradables. Aquellos en los que hay predominio de la uva jerez pueden desarrollar ciertas notas herbáceas, mientras que cuando priman las variedades autóctonas resultan más intensos y afrutados y pueden recordar los aromas de la manzana y el heno; en la boca son sabrosos y frescos, con un excelente equilibrio entre alcohol y acidez.
Los vinos monovarietales de Albariño, de Rías Baixas, tienen un color amarillo pajizo, brillante, con irisaciones doradas y verdes. En nariz poseen aromas florales y frutales finos y distinguidos, que impresionan agradablemente, de intensidad media y potente duración. En boca son frescos y suaves, con suficiente cuerpo y grado alcohólico, acidez equilibrada, armoniosos y amplios matices. Su retrogusto es placentero, elegante y completo.
Los vinos del Ribeiro son nuevos, suaves y sensibles para el paladar más exigente, ligeros y gráciles, moderadamente ácidos, con un grado alcohólico medio y una combinación de aromas afrutados y florales en nariz destacable.
Dentro de los Vinos del Ribeiro destacan los elaborados a base de variedades autóctonas, fundamentalmente treixadura y torrontés, que dan unos vinos blancos característicos por su calidad y amplitud de matices.
Fuente: http://www.noticiasgalicia.com/vino











